La caída del puente Chirajara, vía Bogotá -
Villavicencio, en el que el Gobierno invertía 75.000 millones, es sin duda, un
fuerte jalón de orejas para la ingeniería colombiana. Las dimensiones de la
megaestructura –tenía 458 metros de longitud– no permitía ningún margen de
error. Sin embargo, para la Sociedad Colombiana de Ingenieros ninguna obra debe
presentar fallas, todas están diseñadas para que queden bien.
Las estadísticas son buenas con la ingeniería.
Según la ANI entre 2011 y 2017 se construyeron en el país 200 puentes y 14
túneles. Además de 1.435 kilómetros de nuevas calzadas. Sin embargo las obras
no han estado exentas de problemas, estas son las que tuvieron fallas en su
estructura: el túnel del Crespo, la Transversal cafetera y la vía a Buenaventura
(ver recuadros). Por eso, vale la pena preguntarse si tras la caída del gigante
de la Bogotá-Villavicencio es el momento de cuestionarse: ¿pasa algo con la
ingeniería del país?
Para Argelino Durán,
presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, la respuesta es sí, ya que
no se puede convertir en paisaje que un puente se caiga, o que un túnel se
inunde, o que una carretera recién pavimentada tenga baches.
“Esto es un llamado de atención del que no nos
podemos sustraer. Este tipo de cosas, la caída de un puente, no deberían
suceder”, dijo Durán.
Agregó que los colombianos deben ser conscientes de
que a un mayor ritmo de construcción, los incidentes pueden aumentar. De
acuerdo con la Presidencia de la República, en los últimos siete años se han invertido
$80 billones en autopistas, puertos, aeropuertos y vías férreas.
“Tenemos frentes de obras en muchas de las
carreteras del país y claro que ha habido dificultades. Por esa razón la
ingeniería nunca puede bajar la guardia, nuestro trabajo es de responsabilidad
con las comunidades”.
Llamado de alerta
Felipe Muñoz, director
ejecutivo de la Asociación de Transportadores de Carga, ATC, indicó que de las
obras que se construyen en la actualidad, al gremio le preocupa el puente de
Bolombolo (Antioquia), que hace parte de la Concesionaria Vial del Pacífico,
Covipacífico. La razón es que desde finales del año pasado se restringió el
paso de vehículos pesados, pero en ningún sector del trayecto hay básculas.
“Puede que pase lo mismo que ocurrió en el río
Charte, que llega un momento en el que el puente no resiste. Tenemos los
estudios técnicos y hay que señalar que su estructura está en muy mal estado.
También nos preocupa que se ha venido desviando todo el tráfico de Santa Fe de
Antioquia por esa vía”.
Indicó que es lamentable el estado de la vía San Onofre-Toluviejo, la cual está a cargo de la concesión Ruta al mar por 2,7 billones de pesos. Sin embargo, dice Muñoz, hay tramos de esta vía en que, literalmente, son imposibles de transitar debido a la cantidad de huecos. “Las concesiones son solo un negocio, pero no se evalúa la seguridad vial ni las garantías para transitar. Aquí vale la pena preguntarse cuál es el papel de las interventorías” ..


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